Aprendizaje y entretenimiento sobre la vida marina

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Aprendizaje y entretenimiento sobre la vida marina

La vida marina es un fascinante mundo que alberga una diversidad asombrosa de especies, desde el diminuto plancton hasta las majestuosas ballenas. Los océanos y mares de nuestro planeta son ecosistemas delicadamente equilibrados que influyen en la salud de toda la vida en la Tierra.
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martes, 5 de marzo de 2024

ARRECIFES DE CORAL


 


  • Los arrecifes de coral representan el recurso más valioso del planeta, tanto en términos de la gran biodiversidad global como de la amplia variedad de bienes y servicios ecosistémicos que brindan.
  • Ocupando menos del 0,1% del área oceánica del mundo, los arrecifes de coral están dispersos y brindan apoyo a unas 250.000 especies marinas conocidas en el planeta.
  • La red alimentaria en el ecosistema de los arrecifes de coral es muy compleja e incluye una amplia gama de especies marinas que interactúan entre sí y con el entorno físico.


Los arrecifes de coral son ecosistemas marinos altamente productivos y visualmente deslumbrantes que están formados principalmente por carbonato de calcio secretado por las colonias de pólipos de coral formadores de arrecifes. Representan el recurso más valioso del planeta, tanto en términos de la alta biodiversidad global como de la amplia variedad de bienes y servicios ecosistémicos que brindan. Sir Charles Darwin, en su libro “La estructura y distribución de los arrecifes de coral”, había descrito acertadamente estos ecosistemas submarinos como un “oasis en el desierto del océano”. Los arrecifes de coral son ecosistemas altamente vulnerables que actualmente enfrentan graves amenazas debido al cambio climático y otras actividades antropogénicas.

Distribución de los arrecifes de coral

Ocupando menos del 0,1% de la superficie oceánica mundial, los arrecifes de coral se encuentran dispersos por todo el Atlántico occidental y los océanos del Indo-Pacífico. Los arrecifes del Atlántico occidental se limitan a las Bermudas, las Islas del Caribe, Belice, Florida, las Bahamas y el Golfo de México. Alrededor de 700 especies de corales se encuentran en la región del Indo-Pacífico, mientras que solo 145 especies se encuentran en la región del Atlántico. También se ha observado que los arrecifes de coral prosperan mejor en las costas orientales de los continentes, donde los sustratos poco profundos de los océanos abiertos proporcionan un hábitat adecuado.

Ecosistema de arrecifes de coral

A menudo denominados "bosques tropicales del mar", los ecosistemas de arrecifes de coral son ampliamente conocidos por su diversidad biológica, ya que albergan alrededor de 250 000 especies marinas conocidas en el planeta, que incluyen más de 4000 especies de peces, 700 especies de coral y miles de otras. flora y fauna marina. Al soportar una variedad tan alta de flora y fauna, los arrecifes de coral ayudan a mantener un equilibrio ecológico funcional entre las diferentes especies de depredadores y presas.

Plantas de arrecifes de coral

Los autótrofos en el ecosistema de los arrecifes de coral incluyen organismos fotosintéticos como fitoplancton, cianobacterias, algas (macro y micro) y pastos marinos. Los diferentes tipos de pequeña biota y plancton también sirven de alimento para los peces más grandes que habitan en el arrecife.


Las algas son el grupo más abundante y diverso que se encuentra en los arrecifes de coral. Varían en tamaño desde las zooxantelas unicelulares microscópicas hasta las algas marinas más complejas y multicelulares. Las algas marinas verdes, marrones y rojas (macroalgas) están ampliamente distribuidas dentro del ecosistema de arrecifes de coral. Sin embargo, el crecimiento excesivo de algas debido a la contaminación de los químicos dañinos reduce significativamente la disponibilidad de oxígeno para los otros organismos que habitan el ecosistema.

Además de las algas, otras especies que también aportan beneficios a los arrecifes de coral son las praderas de fanerógamas marinas. Diferentes tipos de pastos marinos habitan las áreas marinas poco profundas alrededor y dentro de los arrecifes de coral. Las praderas de pastos marinos sirven como criaderos críticos para varios peces de arrecife de valor comercial y animales invertebrados juveniles (como la caracola y la langosta espinosa), así como para diferentes vertebrados marinos visitantes (como tortugas marinas, manatíes y dugongos). Además de esto, también protegen los arrecifes de coral de la contaminación y el agua dulce.

Los manglares que se encuentran a cierta distancia de la formación principal del arrecife también juegan un papel importante en el ecosistema marino. Los manglares mejoran la abundancia y diversidad de peces de arrecife y, junto con los pastos marinos, ayudan a aumentar la productividad del ecosistema de arrecifes de coral.

Simbiosis Zooxanthellae-Coral


Los corales formadores de arrecifes forman una estrecha asociación con las algas fotosintéticas unicelulares microscópicas llamadas zooxantelas, que residen dentro de cada uno de los pólipos de coral. Se ha estimado que alrededor de 2 millones de algas unicelulares residen en 1 cm2 de tejido coralino. Las zooxantelas proporcionan oxígeno a partir de la fotosíntesis, así como nutrientes (azúcares y aminoácidos) para su huésped cnidario. Los corales, a su vez, suministran a las algas compuestos inorgánicos cruciales que se requieren para la fotosíntesis, además de proporcionar un hábitat seguro y protegido para las algas simbióticas. El proceso fotosintético ayuda en la fijación de carbono al transformar el carbono inorgánico en carbono orgánico. Luego, los corales liberan el carbono orgánico en el agua circundante, como materia orgánica disuelta (moco de coral). Este moco actúa como fuente de alimento para muchos organismos del arrecife y constituye la base del rico ecosistema marino. Los arrecifes de coral también exhiben una variedad de colores brillantes y vibrantes debido a la presencia de estos simbiontes.




Las cianobacterias y las diatomeas bentónicas también abundan en el ecosistema del arrecife y cubren la superficie de las algas, los pastos marinos, las raíces de los manglares y también la arena abierta entre los arrecifes. La alta productividad y biomasa de estas microalgas proporciona la mayor parte de la producción primaria que ocurre con el ecosistema de arrecife. Las cianobacterias también ayudan a construir la estructura del arrecife y sirven como una importante fuente de alimento para otras especies de arrecifes.




ESPECIES MARINAS


Los organismos, tanto plantas como animales, que viven en el mar, tienen interacciones entre ellos, dentro de los mismos ecosistemas que habitan. El organismo tiene forma de adaptarse a los cambios graduales de oleaje, salinidad, temperaturas del agua, iluminación, entre otros, pero si los cambios son radicales, posiblemente muera.

Todos, ya sean plantas o animales, necesitan alimento, pero la diferencia básica entre ambos es que las plantas producen su alimento, y los animales consumen las plantas como alimento y obtienen otros alimentos del ecosistema donde habitan.


No importa de lo que el animal del mar se alimente, toda la cadena alimentaria puede ser trazada a su origen: las plantas, que son las que producen material orgánico por el proceso de fotosíntesis. Por lo tanto, los organismos dependen primordialmente del Sol para su alimento. A través de la fotosíntesis las plantas producen alimento (material orgánico) de materiales inorgánicos (agua, dióxido de carbono, nutrientes) y usan el Sol como la fuente de energía. Como las plantas producen su propio alimento se les conoce como productores mientras que los animales son los consumidores.

La base de la cadena alimentaria es el fitoplancton, que son plantas unicelulares fotosintéticas, las cuales producen 90% del oxígeno que respiramos en el mundo, y en adición a las algas y las yerbas marinas, son el alimento de organismos animales como el zooplancton, peces, calamares, tiburones y ballenas. Quiere decir que la cadena alimentaria o trófica comienza por organismos fotosintéticos y son el alimento de animales más grandes que a su vez son comidos por animales más grandes y así sucesivamente, hasta que llega al ser humano, como consumidor superior de las especies animales del mar.

Las especies marinas se distinguen de acuerdo a su lugar de vida:

Organismos planctónicos: son los que viven flotando en la superficie del mar y que son arrastrados por las corrientes. Hay algas microscópicas como el fitoplancton y animales microscópicos como el zooplancton.


Organismos nectónicos: son los que viven en las aguas libres sin relación alguna con el fondo del océano. Hay peces, ballena, calamares, tiburones que se desplazan por su propio medio en el agua.


Organismos bentónicos: son los que viven en las partes más profundas del océano o en el suelo marino. Estos organismos se apoyan, se sujetan o descansan y se alimentan en el fondo del mar. Hay algas, moluscos, corales, estrellas, crustáceos, esponjas, entre otros.













lunes, 4 de marzo de 2024

DESCUBRIMIENTOS MARINOS


La ciencia ha ayudado a maravillarnos en los océanos. Gracias a ella hemos explorado las profundidades de los océanos, encontrando mundos que parecen salidos de la ciencia ficción. Hemos visto nuevas especies y cómo algunas desaparecen.  

La ciencia puede mostrarnos cómo la sobrepesca es capaz de arrasar hasta el lecho marino, cómo las especies del mar se han reducido en cantidad y en talla, o cómo la deforestación de manglares ha reducido la resiliencia de las costas ante tormentas y huracanes. Pero nos corresponde como sociedad entenderlo y tomar decisiones en favor de nuestro entorno para restaurar la vida y la abundancia de los océanos para convertirlos de nuevo en la fuente de alimento e inspiración alrededor del mundo. 

Aquí te presentamos cuatro descubrimientos científicos que nos inspiran a adentrarnos e involucrarnos más en el cuidado de los océanos: 


El tiburón más longevo  

De todos los peces extraños y fascinantes que nadan en los océanos, uno se destaca por haber nacido en el siglo 17, o sea ¡hace 400 años! 

Se trata del tiburón de Groelandia (Somniosus microcephalus), que en 2016 fue descubierto como el animal más viejo y con esqueleto que vive en el planeta. Esta especie habita en las costas gélidas y profundas de Groelandia, entre los océanos Atlántico y Ártico. 

Para descubrir su extraordinaria longevidad, los científicos tuvieron que medir una proteína en los ojos de estos tiburones que solo aparece cuando son crías. Las muestras fueron tomadas de 28 individuos que habían muerto por pesca incidental y luego su edad fue calculada a través del carbono radioactivo en sus tejidos. 

El ejemplar más viejo hallado era una hembra, que habría nacido entre 1501 y 1744, por lo que su edad promedio fue estimada en 400 años. Antes de estudiar a esta especie de tiburón, el récord de longevidad en vertebrados lo tenía una ballena cabeza de arco de 211 años. 

Los tiburones de Groelandia son tan longevos que no alcanzan la madurez sexual antes de 150 años, y su población es tan vieja que aún se recupera de la sobrepesca causada antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando se les cazaba para utilizar su grasa corporal como lubricante para máquinas. 

El cineasta estadounidense James Cameron, conocido por explorar mundos de ciencia ficción en sus películas, emprendió en 2012 una exploración casi de ficción, sólo que esta vez en el mundo real, en las profundidades del océano.  

Sumergido a solas en un vehículo submarino fabricado específicamente para la misión, Cameron alcanzó el fondo de la Fosa de las Marianas. Este lugar es conocido como el punto más profundo de los océanos del mundo a 11,000 metros de profundidad. 

Para entender lo fantástico de este viaje, hay que saber que en ese destino hay oscuridad permanente, el agua apenas supera el punto de congelamiento de cero grados, y la presión del agua alcanza más de 7,000 kilos por pulgada cuadrada. El viaje solo fue posible porque el diseño del vehículo Deepsea Challenger que, transportó al cineasta, incluyó ventanas de 25 centímetros de grosor y un casco capaz de soportar 7,250 kilos por pulgada cuadrada. 

Aunque fue el segundo viaje a la zona, ya que el primero lo realizaron dos pilotos de la Marina estadounidense en 1960, la expedición de Cameron renovó la fascinación por el océano profundo. Más aun porque logró capturar con su cámara a animales y plantas desconocidos, como pepinos de mar o anfípodos. El viaje abrió la puerta a una renovada era de exploración del océano profundo. 


“Islas” de basura plástica 

El problema de contaminación por plásticos en el mundo ha llegado a tal punto que los océanos están recibiendo el equivalente a la carga de un camión de basura cada minuto, según una investigación publicada en 2016 por el Foro Económico Mundial, la Fundación Ellen McArthur y la consultora McKinsey & Company.

Estas cantidades colosales de plástico han tendido a concentrarse en distintos océanos siguiendo las corrientes marinas. De manera particular, en el Pacífico se han formado concentraciones superiores al tamaño de Texas o Francia, lo cual ha sido descrito en ocasiones como islas flotantes de plástico. Sin embargo, son más parecidas a lagos inmensos de una viscosa sopa plástica. 

Estas concentraciones son conocidas genéricamente como el Gran Parche de Basura del Pacífico (Great Pacific Garbage Patch), pero en realidad se trata de varios parches más pequeños extendidos desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Japón. 

Estos parches representan un gran peligro para la vida marina por distintas razones. Por ejemplo, obstruyen el paso de luz que necesitan las algas y el plancton, que son la base de la cadena alimenticia. También son una barrera para animales que quedan atrapados en la basura o que la confunden con alimento y mueren. 

Aunque los parches de plástico fueron descubiertos desde los noventas, la investigación sobre este problema se ha intensificado a partir del trabajo hecho por la Fundación Algalita para la Investigación Marina, liderada por el capitán Charles Moore, uno de los primeros en llamar la atención global sobre este problema. 


Blanqueamiento de corales 

Típicamente asociados con el colorido, la belleza y la abundancia, los arrecifes de coral han sufrido en los últimos años uno de los aspectos más crudos del deterioro de los océanos, el blanqueamiento, lo cual hemos confirmado claramente a través de la ciencia. 

Este fenómeno que mata a los corales se debe a la huida de las zooxantelas, unas algas microscópicas que viven en simbiosis con ellos y les ayudan a alimentarse. Estas microalgas también les dan a los colores la gran variedad de colores que los caracterizan. Sin embargo, ante el aumento de temperatura en las aguas por el calentamiento global, los corales tienden a expulsar a las zooxantelas y con ellas se va la vida que conocemos. 

Aunque fue observado por primera vez en los mares de Panamá a principios de los ochentas por el profesor de biología y ecología marina Peter W. Glynn, el blanqueamiento de corales es más conocido en el mundo por sus terribles efectos en la Gran Barrera de Coral de Australia. 

En enero de 2021, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza, descubrieron que la expulsión de las microalgas fuera de los corales ocurre mucho después de que los corales empiezan a padecer estrés y hambre por el efecto de las altas temperaturas. 

La buena noticia es que estas investigaciones permiten entender mejor el problema y decidir qué acciones son las mejores para preservar los corales. La primera de ellas, por supuesto, es detener el calentamiento global.



CONTAMINACIÓN MARINA: CAUSAS Y MÉTODOS DE LUCHA


El plástico inunda ya los lugares más remotos del planeta y, más cerca de nuestras fronteras, supone el 95 por ciento de los residuos del Mar Mediterráneo, cuya contaminación acapara la más alta densidad de micro plásticos flotantes en sus aguas. Hasta hace poco, los científicos creían que la contaminación por plásticos del océano venía principalmente de 20 ríos. Sin embargo, un estudio publicado en mayo de 2021 descubrió que el plástico que inunda los océanos llega a través de más de mil ríos de todo el mundo, lo que complica las posibles soluciones. Debido a la inmensidad y profundidad de los océanos, el hombre creía que podría utilizarlos para verter basura y sustancias químicas en cantidades ilimitadas sin que esto tuviera consecuencias importantes.



Diversas formas de contaminación


Los océanos han sufrido a manos del hombre durante miles de años. Sin embargo, los estudios llevados a cabo en los últimos años demuestran que la degradación, especialmente en las zonas costeras, se ha acelerado notablemente en los últimos tres siglos, a medida que han aumentado los vertidos industriales y la escorrentía procedente de explotaciones agrarias y ciudades costeras. La contaminación es la introducción de contaminantes nocivos que no son habituales en un ecosistema determinado. Algunos de los contaminantes más comunes derivados de la actividad humana son los plaguicidas, herbicidas, fertilizantes químicos, detergentes, hidrocarburos, aguas residuales, plásticos y otros sólidos.

Muchos de estos contaminantes se acumulan en las profundidades del océano, donde son ingeridos por pequeños organismos marinos a través de los cuales se introducen en la cadena alimentaria global. También los grandes habitantes del océano sufren las consecuencias. Los científicos incluso han descubierto que los medicamentos que ingiere el hombre y que no llegan a ser procesados completamente por su organismo acaban en el pescado, la sal o el marisco que comemosUna buena parte de los contaminantes que encontramos en los océanos son liberados en el medio ambiente mucho antes de llegar a las costas. Los fertilizantes ricos en nitrógeno que utilizan los productores agrícolas en zonas de interior, por ejemplo, acaban en las corrientes, ríos y aguas subterráneas locales, y más tarde se depositan en los estuarios, bahías y deltas. Este exceso de nutrientes puede provocar un crecimiento masivo de algas que consumen el oxígeno del agua, generando zonas en las que no puede haber vida marina o apenas existe. Los científicos han descubierto 400 zonas muertas con estas características por todo el planeta.

Los residuos sólidos como bolsas, espuma y otros desechos vertidos en los océanos desde tierra o desde barcos en el mar acaban siendo con frecuencia alimento de mamíferos marinos, peces y aves que los confunden con comida, con consecuencias a menudo desastrosas. Las redes de pesca abandonadas permanecen a la deriva durante años, y muchos peces y mamíferos acaban enredados en ellas. En algunas regiones, las corrientes oceánicas arrastran billones de objetos de plástico en descomposición y otros residuos hasta formar remolinos gigantescos de basura. Uno de ellos, situado en el Pacífico septentrional y conocido como el Gran Parche de Basura del Pacífico, tiene una extensión que según las estimaciones llevadas a cabo duplica la del estado de Texas. A principios de 2010, se descubrió otra gigantesca isla de basura en el océano Atlántico.

La contaminación de los océanos no siempre es física. En masas de agua de gran extensión, las ondas sonoras pueden propagarse a lo largo de kilómetros sin perder intensidad. La presencia cada vez mayor de sonidos de gran potencia o constantes procedentes de barcos, sónares, instalaciones petrolíferas e incluso de fuentes naturales como terremotos puede alterar los patrones de migración, comunicación, caza y reproducción de muchos animales marinos, en especial los de mamíferos acuáticos como la ballena y el delfín.

Un problema descomunal, pero aún solucionable


En el año 2021, un tratado internacional para regular la contaminación por plástico empezó a tomar forma. La lucha contra el plástico, por la envergadura del problema, requiere una implicación internacional. Sin embargo, las políticas contradictorias, las incoherencias y la falta de transparencia arraigadas en el comercio mundial de plásticos hacen difícil controlar la creciente acumulación de residuos. 

El pasado marzo, más de 100 países expresaron su apoyo a un tratado mundial contra el plástico, y aquellos involucrados en los debates preliminares creen que podría aprobarse uno a tal velocidad que podría crear cambios. Según dos recientes estudios, para corregir el problema de los residuos plásticos se necesita un cambio fundamental en nuestro planteamiento sobre la fabricación, el uso y la forma de desechar los plásticos, pero aún estamos a tiempo

En marzo de 2022 la ONU anunció que 175 países habían emitido una resolución histórica para acabar con la contaminación del plástico. Según anunció la organización en su web: "Los líderes políticos han pedido a la agencia de la ONU para el medio ambiente que redacte un tratado vinculante que limite la contaminación que está causando el plástico con una estrategia que aborde el ciclo completo de vida de este material, desde su producción a su eliminación, pasando por su uso". Es acuerdo definitivo se debería firmar en 2024.





BIOLOGÍA MARINA


La biología marina es la ciencia rama de la biología que estudia la vida marina, lo cual incluye el estudio de la flora, la fauna, la funga y el microbioma propio del mar, así como de las comunidades marinas que estos conforman. Se ocupa principalmente de la descripción, clasificación biológica e investigación científica de las especies que constituyen los ecosistemas marinos y de los medios oceánicos en los que habitan con ayuda de disciplinas auxiliares como la geología marina, siendo también sus principales objetivos la conservación ambiental del mar y el mantenimiento integral de todos los organismos que ahí habitan, así como la adecuada gestión de los recursos naturales de sus hábitats mediante una previa planificación para la conservación y la implementación de las medidas necesarias para erradicar o al menos reducir problemas devastadores como la contaminación marina o la sobrepesca.

La biología marina incluye el estudio de organismos que van desde el microscópico plancton, hasta enormes cetáceos como las ballenas, entre las cuales se encuentran los seres vivos más grandes del planeta. Sin embargo, es de destacarse que los océanos cubren aproximadamente el 71 % de la corteza terrestre, ante lo cual también es importante tener en consideración que la mayor parte de ellos, especialmente en sus puntos más profundos e inaccesibles, permanecen totalmente inexplorados debido a las altas presiones y a la poca o nula luz solar que llega a esas zonas. Es por estas razones que, según el Census of Marine Life, el cual es uno de los estudios más precisos que se han llevado a cabo en cuanto al recuento total de la riqueza de especies marinas, se estima que hasta ahora solo se ha investigado un 9 % de la vida en los océanos, por lo que aún se desconocerían la mayor parte de esta correspondiente a alrededor de un 91 % de las especies que habitan el mar, pues todavía ni siquiera han sido descubiertas.

Para algunos, más que una rama de la biología en sí misma, se trata de un sistema de aplicación multidisciplinaria en la que intervienen otras ciencias tales como la geología, la geografía, la química, la física y la propia biología, indispensables para el estudio global y correlacionado de los fenómenos que caracterizan el ambiente marino. Asimismo, está estrechamente relacionada con la oceanografía, la cual se subdivide en tres ramas principales: oceanografía físicaoceanografía química y oceanografía biológica.


HISTORIA


Fósil de celacanto, un pez que se creía extinto y que ahora es considerado fósil viviente.

La importancia de las aportaciones de la biología marina al estudio de la historia de la vida en general radica en el conocimiento que se tiene de que la vida muy probablemente se originó en un ambiente acuático, pues el agua es una sustancia indispensable para el desarrollo de la vida, además del descubrimiento de que durante el período del devónico tardío hace aproximadamente 400 millones de años los organismos marinos que habitaban el entonces hostil ambiente oceánico fueron gradualmente desarrollando cambios adaptativos en su sistema respiratorio y en sus extremidades motoras que les permitirían respirar y moverse en el ambiente terrestre, lo que resultó en el fenómeno conocido como salida de las aguas. Esto a su vez conduciría posteriormente a una diversificación sin precedentes de una gran parte de las especies, con lo que se ha concluido que los organismos de tierra firme de hoy en día tuvieron su origen en el agua, es decir, que los seres vivos terrestres de la actualidad son descendientes de organismos acuáticos, teniendo como antepasado común a los primeros organismos marinos que conquistaron la superficie terrestre.2

En cuanto a la historia de la biología, el estudio de la biología marina se remonta a la biología de Aristóteles, cuyas observaciones de la vida en el mar alrededor de la isla de Lesbos sentaron las bases de muchos descubrimientos futuros.3​ En el siglo xiiiSamuel Gottlieb Gmelin publicó Historia Fucorum, la primera obra dedicada a las algas marinas y el primer libro de biología marina que utilizó la nueva nomenclatura binomial de Linneo.45​ El naturalista británico Edward Forbes es considerado generalmente como el fundador de la biología marina moderna.6​ El ritmo de los estudios oceanográficos y de biología marina se aceleró rápidamente en el transcurso del siglo xix.

Ilustración de unas anémonas de mar en el Kunstformen der Natur de Ernst Haeckel.

Las observaciones realizadas en los inicios de la biología marina fueron impulsadas por la Era de los Descubrimientos y las exploraciones posteriores. Durante esta época, se adquirió una gran cantidad de conocimientos sobre la vida existente en los océanos del mundo. Muchos viajes contribuyeron significativamente a este acervo de conocimientos. Entre los más significativos están los viajes del HMS Beagle, en los que Charles Darwin elaboró sus teorías de la evolución biológica y la formación de los arrecifes de coral.7​ Otro viaje de exploración importante fue la expedición Challenger, en la que se descubrió una inesperada diversidad de especies entre la flora y fauna marinas, lo que estimuló las teorías de la ecología de poblaciones que trataban de explicar cómo podía mantenerse tal variedad de vida en un entorno que se creía tan hostil.8​ Esta época fue importante para la historia de la biología marina, pero los naturalistas seguían limitados en sus estudios porque carecían de la tecnología que les permitiera examinar adecuadamente las especies que vivían en las profundidades de los océanos.

La creación de los laboratorios marinos fue importante porque permitió a los biólogos marinos realizar investigaciones y procesar sus especímenes procedentes de las expediciones. El laboratorio marino más antiguo del mundo, la Estación biológica de Roscoff, se creó en Francia en 1872. En Estados Unidos, la Institución de Oceanografía Scripps data de 1903, mientras que la destacada Institución Oceanográfica de Woods Hole se fundó en 1930.9​ El desarrollo de tecnologías como la navegación por sonar, los equipos de buceo, los sumergibles acuáticos y los vehículos submarinos no tripulados permitió a los biólogos marinos descubrir y explorar la vida que antes se creía inexistente en las profundidades del entorno subacuático.