LA CONSERVACIÓN MARINA
La mitad del oxígeno que respiramos —por muy tierra adentro que vivamos— proviene del océano. Es una fuente de alimentos e ingresos para más de 3000 millones de personas, la gran mayoría en países en desarrollo, cada año.
Pero nuestro océano se enfrenta a muchas amenazas. Solo el 8 % del océano está legalmente protegido y alrededor de un tercio de las pesquerías controladas del mundo están sobreexplotadas. A nivel mundial, ya hemos perdido un tercio de los manglares y la mitad de los arrecifes de coral. Las especies marinas, incluidos algunos tiburones, ballenas y tortugas, podrían verse en peligro de extinción.
Para detener estas amenazas debemos aumentar la ambición de la conservación marina tanto a nivel nacional como reforzando las normas mundiales. La sesión del grupo de trabajo del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la semana pasada, las negociaciones para ultimar un nuevo tratado para la alta mar en agosto y las reuniones intergubernamentales de la Conferencia de las Partes de la ONU sobre biodiversidad y cambio climático previstas para finales de este año ofrecen oportunidades decisivas para actuar.
Un creciente número de investigaciones científicas y económicas apoya el llamamiento de la Campaña por la Naturaleza a favor del objetivo mundial de proteger el 30 % de las tierras y aguas del planeta para 2030 con el fin de evitar una pérdida catastrófica de biodiversidad. Más de 100 naciones apoyan este objetivo, y muchas de ellas se comprometen a aplicar estas protecciones en sus propias tierras y en la zona económica exclusiva del océano que les corresponde. Por nuestra parte, The Nature Conservancy está trabajando con sus socios para conservar 50 millones de hectáreas de tierras —una superficie dos veces mayor que la de la India— y 4000 millones de hectáreas de océanos, es decir, más del 10 % de la superficie oceánica mundial. Además, la reunión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta del Convenio sobre la Diversidad Biológica celebrada la semana pasada en Nairobi demuestra el compromiso de las naciones con el ambicioso objetivo 30x30, que esperamos ver codificado en la COP del CDB a finales de este año.
Cuando hablamos de abordar las crisis del clima y la biodiversidad, los objetivos de protección de la tierra suelen ser el centro de atención. Pero también tenemos que hablar del océano. Y cuando naciones como Colombia, Gabón, Belice y Seychelles dan un paso al frente en sus compromisos marinos, TNC y otras ONG están también dispuestas a aportar soluciones para financiar la innovación y trabajar junto a los líderes de las comunidades para planificar soluciones que compaginen la pesca, la mitigación y la adaptación al clima y la conservación del hábitat, temas todos ellos que espero debatir en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos que se celebrará esta semana en Portugal:
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